Los cólicos del lactante se alivian con osteopatía

colico lactante

El cólico del lactante es la aflicción más común y, a veces, más dolorosa en nuestros bebés. El llanto continuo del bebé supone una gran carga emocional, psicológica y física a los papás. Gracias a la Medicina Manual Osteopática podemos corregir este problema en 2 o 3 sesiones.

“Vaya, otra vez se ha despertado Mario. Vaya llanto tan fuerte y desconsolado para ser un bebé… Llevamos así ya tres semanas. Y lo peor no son las noches sin dormir. Lo peor es ver el sufrimiento de nuestro hijo…” ¿Os suena? Efectivamente: Mario tiene cólicos del lactante. Es una patología que afecta a entre el 6 y el 30 por ciento de los lactantes. Un problema que se corrige solo a los 4 o 5 meses de vida, pero que hace sufrir mucho a quien lo padece.

La osteopatía contra el llanto de los cólicos del bebé

La definición del cólico del lactante data de los años 50, cuando Wessel estableció los criterios que se utilizan hasta la fecha. Según este autor, los cólicos del lactante son un síntoma complejo que se definen como crisis de llanto paroxístico o irritabilidad del bebé, que se presentan en un niño previamente sano, incluyendo además signos de incomodidad gástrica, junto a la distensión o hinchazón de estómago, se lleva las rodillas a la tripa, exceso de gas, y una expresión facial del bebé indicando un gran descontento e incomodidad.

La duración y la calidad del llanto del bebé son el sello de los cólicos. La duración de los síntomas sigue la regla de los 3:3, que responde a 3 horas de llanto al día, durante al menos 3 días a la semana, durante 3 semanas. Los cólicos del lactante comienzan en el primer mes de vida, tienen un pico a los dos meses, y se resuelven al 4º-5º mes de vida. Se han asociado a la ansiedad materna prenatal, al humo del tabaco de madres fumadoras y a la sensibilidad a la proteína de la leche de vaca.

Existen diferentes hipótesis para justificar la aparición de los cólicos, desde las intolerancias alimentarias, a la inmadurez tanto del sistema digestivo como del nervioso, a la presencia de disfunciones en la columna vertebral, unidas a la irritación del nervio vago en la base del cráneo. Desde la perspectiva de la Osteopatía, es la asociación de las dos últimas la que justificaría todo. Por un lado, tenemos un sistema nervioso y digestivo (íntimamente unidos) inmaduro y sobreestimulado tras el parto.

A estas molestias tenemos que añadir tensiones en el tórax, columna vertebral, base del cráneo y primeras cervicales del bebé, que interfieren en la correcta función del organismo (como ocurriría en un adulto). Estas disfunciones hacen que la leche materna no se procese bien, fermente y genere más gas. Si además la mamá padeció estrés, fuma, toma verduras como las coles, repollo…, cafeína en exceso, plátanos o comidas muy picantes, es muy probable que el bebé desarrolle los cólicos.

El tratamiento osteopático consiste en evaluar las zonas de tensión en el cuerpo del bebé, y en aplicar técnicas muy suaves y precisas en esas disfunciones, para eliminar esa tensión, haciendo especial hincapié en la cabeza, sometida a grandes presiones durante el parto, el diafragma, para permitir la expulsión del aire y relajar el estómago, y el intestino, relajando los músculos de su pared y calmando así la irritación. En 2-3 sesiones de 30 minutos el bebé vuelve a estar feliz y sin cólicos.

Autor: Ignacio Díaz Cerrato

Fuente: www.guiainfantil.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s